También reconocido como el método de la lengua materna, imita la metodología a través de la cual se aprende a hablar, para aprender a tocar el violín.

La edad idónea para empezar la práctica violinista está entre 3 y 5 años, ya que estas edades comprenden una etapa muy importante de asimilación en los niños. Los comienzos serán lentos, como en el habla, pero si la iniciación se hace en este momento, quedarán muy bien asentados los movimientos básicos de la práctica del violín.

Uno de los pilares del planteamiento Suzuki es trabajar la técnica a través de música, de canciones populares o de obras de grandes compositores. La idea de un repertorio preestablecido común para todos permite que todos los niños puedan relacionarse con sus compañeros allá donde estén.

El compromiso de la familia es un elemento fundamental en el proceso, ya que el profesor trabajará con el niño en clase y la familia diariamente en casa.

Sesiones:

Todos los alumnos tienen semanalmente una clase individual (20 minutos) y otra colectiva (1 hora) a las que los alumnos siempre asisten con su madre, padre o tutor. Cada niño tendrá 20 minutos de clase para tocar y 40 minutos de clase para escuchar (alumno oyente. En esta sesión se trabajan los contenidos nuevos de cada pieza del repertorio y los aspectos básicos de la técnica del violín (sonido, afinación, ritmo y postura).

La clase colectiva consta de un número superior de alumnos, que serán activos durante toda la duración de la sesión. En esta sesión se trabajan también los aspectos básicos de la técnica del violín pero repasando piezas ya aprendidas (no se enseñan contenidos nuevos), que generalmente se hace de una manera más lúdica.

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