Barbastro, 2 de marzo de 2026 El Ayuntamiento de Barbastro, a través de su Área de Patrimonio y de la mano de la Escuela Superior de Conservación de Bienes Culturales de Aragón, ha completado la restauración del Arca de Insaculación original de 1646 que se custodiaba en la Casa Consistorial. El bien vuelve ahora a su espacio habitual, la Sala de los Alcaldes, antes conocida como Antesala del Salón de Plenos. Las labores de restauración han incluido la estabilización y consolidación de la estructura, la limpieza de la policromía del arca, tratamiento de las faltas de material detectadas y tratamiento final de preservación. Todo el proceso se ha documentado de manera gráfica y fotográfica al tiempo que se ha recopilado también la documentación histórica que existe sobre la pieza. La ESCYRA es un centro de formación pública y las labores se han desarrollado en doce meses.

El Arca de Insaculación de Barbastro data de 1646 y se utilizaba en el proceso de sorteo o elección ciega y aleatoria que permitía, en Aragón y desde mediados del siglo XV a 1707, escoger a los ciudadanos que ostentaban los diferentes oficios municipales de los concejos de las ciudades. En el siglo XVIII, y con el cambio de dinastía y los decretos de nueva planta, el sistema insaculatorio dejó de emplearse como sistema de elección y fue sustituido por el modelo de Corregimiento castellano, sistema que otorgaba a los integrantes del concejo la potestad de nombrar a los miembros nuevos.

El Arca de Insaculación de Barbastro había sido hasta la fecha objeto únicamente de un tratamiento contra xilófagos y la voluntad de conservarla en las debidas condiciones ha obligado a acometer este nuevo proceso de restauración ahora finalizado y llevado a cabo por un organismo público con plenas y totales garantías. El Arca permitía probablemente guardar las bolas -denominadas redolinos- que se empleaban en el sorteo y en cuyo interior se introducían los nombres de los candidatos que se seleccionaban previamente por razón de edad y/o patrimonio. Después, los redolinos se introducían en una bolsa que se guardaba también probablemente en el Arca y eran extraídos y abiertos para conocer la identidad de quienes ostentarían los cargos.“El Arca es parte de la historia y del patrimonio de la ciudad y nos habla de un sistema de elección de cargos públicos que fue seña identificativa de Aragón durante muchos años y que permitía que cualquier ciudadano que cumpliera unos requisitos de edad y patrimonio estuviera en condiciones de ser elegido. Como servidores públicos que somos, tenemos la obligación de preservar el patrimonio de la ciudad y honrarlo y eso, precisamente, es lo que hacemos con acciones como ésta”, explica el Alcalde, Fernando Torres.











